Con motivo de los 111 años de vida académica del CODESA, el egresado ilustre Dimas Acuña Jiménez, actual obispo de la Diócesis de El Banco (Mag), envió una hermosa carta de felicitación a la familia codesana.
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| EXCELENTÍSIMO SR. DIMAS ACUÑA, OBISPO DE EL BANCO |
Directivos, Docentes, Estudiantes,
Padres de Familia y Personal Administrativo
Institución Educativa de
Sabanalarga-CODESA
Reciban un
cordial y fraterno saludo en el Señor.
Con profunda alegría me uno a la
conmemoración de los 111 años de vida institucional de esa querida Institución
Educativa de Sabanalarga-CODESA, a la cual me une un vínculo especial de
gratitud por haber sido parte de mi proceso de formación académico y humana.
En esta significativa ocasión,
deseo expresarles mis más sinceras felicitaciones por este admirable recorrido
histórico, marcado por el compromiso constante con la educación, la formación
integral de la persona y el servicio generoso a la sociedad. Celebrar 111 años
es reconocer una obra construida con esfuerzo, dedicación y vocación, en la que
han participado generaciones de docentes, estudiantes y personal
administrativo, dejando una huella imborrable en la vida de tantas familias.
La sagrada Escritura nos recuerda
la importancia fundamental de la educación como camino de sabiduría y plenitud:
“Instruye al niño en su camino, y aun de viejo no se apartará de él” (Pr 22,6).
Estas palabras iluminan la noble misión que ustedes realizan cada día,
sembrando en el corazón de los jóvenes no solo conocimientos, sino también
valores, virtudes y sentido de vida, Asimismo, el libro de la Sabiduría nos
invita a buscar con anhelo la verdadera formación: “La sabiduría es un tesoro
inagotable para los hombres” (Sb 7, 14), una riqueza que instituciones como
CODESA han sabido transmitir con fidelidad a lo largo de los años.
La Iglesia, por su parte, ha
reconocido siempre la grandeza y responsabilidad de la tarea educativa. El
Concilio Vaticano II enseña que “la educación tiene como fin la formación de la
persona humana en orden a su fin último y al bien de la sociedades” (Gravissimum
Educations, 1). En este sentido, su Institución no solo ha contribuido al desarrollo
académico, sino también a la construcción de una sociedad más justa, fraterna y
solidaria.
De igual manera, el Magisterio
reciente nos recuerda que educar es un acto profundamente humano y
esperanzador. El Papa Francisco ha señalado que “educar es un acto de amor, es
dar vida”, y ha insistido en la necesidad de una educación que forme integralmente,
capaz de “hacer crecer a la persona en todas las dimensiones”. Esta misión, que
ustedes encarnan día a día, es un verdadero servicio al futuro de la humanidad.
Exhorto, por lo tanto, a toda la
comunidad educativa a continuar con renovado entusiasmo esta noble misión,
manteniendo vivos los valores que han distinguido a la Institución y
proyectándose con esperanza hacia el futuro, como espacio de crecimiento
humano, académico y espiritual. Que cada aula siga siendo lugar de encuentro,
de búsqueda de la verdad y de formación de corazones capaces de amar y servir.
Elevo mi oración al Señor para
que bendiga abundantemente a cada uno de ustedes: directivos, docentes,
estudiantes, egresados y personal administrativo, y para que siga guiando los
pasos del CODESA en su misión formadora. Que el Señor les conceda sabiduría,
fortaleza y perseverancia, y que, como nos recuerda el apóstol San Pablo, “todo
lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”
(Col 3, 23).
Que la Santísima Virgen María, Sede
de la Sabiduría, los acompañe siempre con su protección maternal y les inspire
en su tarea educativa.
Con sentimientos de estima y
bendición,
En Cristo,
Dimas Antonio Acuña Jiménez
Obispo de El Banco

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